El caniche: standard, historia y cuidados

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El caniche: standard, historia y cuidados

Mensaje  canicheadicta el Dom Feb 20, 2011 6:44 pm

Standard de la raza

Apariencia general y aptitudes: Perro de tipo armonioso, de característico pelo rizado, ensortijado o acordonado; aspecto de animal inteligente, constantemente despierto, activo, armoniosamente plantado y dando una impresión de elegancia y nobleza. El caniche tiene un movimiento saltarín y ligero; no ha de tener nunca un paso suelto y alargado. Es de una fidelidad a toda prueba; tiene aptitudes para aprender y ser adiestrado; es un perro de compañía muy agradable.

Cabeza: Distinguida, rectilínea, proporcionada al cuerpo. La relación entre la longitud de la cabeza y la altura a la cruz es algo más de 2/5. Cabeza nada pesada ni masiva; tampoco de una finura exagerada. La forma debe aparecer por debajo de la piel que la recubre.

Trufa: Acusada y desarrollada, en línea de perfil vertical; los ollares son abiertos, negros en los ejemplares negros, blancos y grises, de color marrón en los ejemplares marrones, y coloreados en toda la gama del marrón oscuro que puede llegar al negro (que no se debe preferir) en los ejemplares albaricoque.

Cráneo: Bien modelado; el conjunto del cráneo, visto desde arriba, aparece oval en el sentido longitudinal y ligeramente convexo de perfil; los arcos supraciliares son moderadamente salientes, cubiertos de pelos largos; el surco frontal es ancho entre los ojos y va disminuyendo hacia el occipucio que es muy acusado (puede serlo menos en los enanos).

Ojos: De expresión ardiente, situados a la altura del stop y ligeramente oblicuos; el trazado de los párpados les da forma de almendra; los ojos son negros o castaños, muy oscuros en los caniche negros, blancos, grises y albaricoque, y en los marrones pueden ser ambarinos.

Orejas: Bastantes largas, cayendo a lo largo de las mejillas; redondeadas en las extremidades, están cubiertas de pelos ondulados y muy largos; el caniche cuya oreja no alcance la comisura de los labios no podrá obtener la calificación de "excelente".

Cuello: Sólido, ligeramente arqueado detrás de la nuca, de longitud mediana , bien proporcionado, la cabeza llevada alta y erguida; sin papada.

Extremidades anteriores: Cruz moderadamente desarrollada; hombro oblicuo, musculoso; la longitud del húmero corresponde a la del omóplato; patas anteriores perfectamente rectas y paralelas, elegantes, bien musculosas con buenos huesos; pies más bien pequeños, firmes, de un óvalo corto; los dedos son bien arqueados, nervudos, compactos, palmeados, descansando aplomados con almohadillas duras y espesas; las uñas son negras en los negros, y grises, negras o marrones en los marrones, y coloreadas en la gama que va del color cuerno al negro en los blancos; las uñas blancas son un defecto; en los albarico deben ser coloreadas según toda la gama del marrón oscuro y puede llegar hasta el negro.

Extremidades posteriores: Muslos bien musculosos y robustos; patas posteriores paralelas vistas por detrás; músculos desarrollados y muy aparentes. El caniche debe nacer sin espolón en las patas posteriores. Los pies posteriores son como los de los miembros anteriores.

Cuerpo: Las proporciones son buenas, la longitud del cuerpo supera ligeramente la altura a la cruz. El pecho es descendido al nivel del codo; el perímetro torácico, medido detrás de los hombros, debe tener por los menos 10 cm más que la altura a la cruz.

Espalda: De línea armoniosa, corta; no debe ser ni arqueada ni ensillada; la altura del suelo a la cruz es muy parecida a la del suelo a la grupa.

Cola : Implantada bastante alta, a la altura de la línea del lomo; deberá ser acortada un tercio, o a la mitad de su longitud natural en los caniches ensortijados; en todo caso, la cola larga y bien llevada no es un defecto; en los caniches acordonados podrá conservarse cuan larga es; la cola se levanta obligatoriamente en acción.

Pelo:

•Caniche de pelo rizado : Pelo abundante, de textura fina, lanoso, bien rizado, elástico y resistente a la presión de la mano; debe ser espeso, tupido, de longitud uniforme, formando bucles iguales y por lo general peinados; no es deseable el pelo duro al tacto que da impresión de crin.
•Caniche de pelo acordonado : Pelo abundante, de textura fina, lanoso y prieto, formando cordoncillos bien caracterizados con la mismo longitud. Debe tener 20 cm por lo menos.
Capa.

Colores: Caniche de pelo rizado o acordonado: negros, blancos, marrones, grises y albaricoque; el marrón debe ser completo, bastante oscuro, uniforme y cálido; las graduaciones en el color marrón no deben llegar hasta el beige ni sus derivados más claros; la capa no debe tampoco llegar a ser de color marrón oscuro teniendo una subida demasiado neta sobre el negro; el gris debe ser uniforme; las graduaciones en el color gris no deben llegar hasta el blanco ni el negro; el albaricoque debe ser de un color uniforme sin derivar al beige o al crema ni al rojo ("red") o al caoba, ni llegar al marrón o sus derivados.

Arreglo a lo "león". Sea de pelo rizado o acordonado, el corte de pelo del caniche irá desde los cuartos posteriores hasta las costillas. También se cortará el pelo del hocico, por encima y por debajo a partir de los párpados inferiores; las mejillas y las patas anteriores y posteriores, salvo los puños o los brazaletes y motivos facultativos en los cuartos posteriores; las cola, salvo un pompón terminal redondo; se recomienda bigote en todos los ejemplares; se admite conservar el pelo en los miembros anteriores, llamado "pantalón".

Arreglo "moderno". Se admite la conservación de la melena en cuatro miembros a condición de que se respeten expresamente las normas que se indican a continuación:

•Se esquilará el bajo de los miembros anteriores desde las uñas hasta la punta del espolón, el bajo de los miembros posteriores hasta una altura equivalente (se admite utilizar la maquinilla para despejar los dedos); la cabeza y la cola según las reglas antes descritas; en este arreglo se admitirá excepcionalmente la presencia debajo del maxilar inferior de una corta melena que no supera 1 cm de espesor; no se tolera la barba llamada de "chivo".
•Los pelos del cuerpo se recortarán para presentar sobre la línea dorsal un reflejo más o menos largo de 1 cm por lo menos. La longitud de la melena se aumentará progresivamente alrededor de las costillas y encima de los miembros.
•La melena tanto de la cabeza como del cuello y de los miembros "pantalones" será regularizada; el "pantalón" posterior debe dejar que sobresalga la angulación típica del caniche. Cualquier fantasía que no respeta estas normas estándar será eliminatoria en los concursos de belleza.
Arreglo "a la inglesa". Añadir al arreglo "a lo león" motivos en los cuartos traseros (brazaletes y puños) y un top-knot sobre la cabeza. En este arreglo, los bigotes son facultativos.

Piel. Flexible, sin laxitud, coloreada; los caniche negros, marrones, grises y albaricoque deben tener una pigmentación en concordancia con el color de la capa. En los blancos es muy apreciada la piel plateada.

Altura de la Cruz.

•Caniches gigantes: por encima de 45 cm y hasta 58 cm.
•Caniche medianos: de 35 a 45 cm.
•Caniche enanos: de 28 a 25 cm.
•Caniche miniatura (toy): por debajo de 28 cm (tipo ideal): 25 cm; se excluye cualquier rasgo de enanismo.
En realidad, para conocer los orígenes del caniche, tenemos que remontarnos a la alta Edad Media, y más concretamente, al año 700 cuando los ejércitos musulmanes partieron de La Meca a islamizar el norte de Africa. Allí sometieron a los pueblos nómadas moros y bereberes que utilizaban perros robustos para guiar sus rebaños y vigilar sus campamentos. Y, con ellos y sus perros, el ejército islámico continuó su avance por España y Portugal. En estas regiones de la Europa mediterránea los perros de los moros se aparearon lógicamente con las razas locales, principalmente con el cao de agua portugués, conocido por sus notables cualidades de cazador en el mar y en la marismas. De esta manera cuando los moros invadieron Francia en el año 720 tenían perros de aspecto muy parecido al descrito por Buffon mil años después.
Algunos especialistas llegan a sostener que el brevet-caniche es de origen moro. En todo caso, lo más probable es que muchos de los ejemplares que acompañaron a los ejércitos árabes se cruzaran con perros del mismo tipo pero que evolucionarían en el sudoeste de Francia y que muchos de ellos, tras la derrota infligida a los conquistadores árabes por Carlos Martel en Poitiers en el año 732, se quedarían al norte de los Pirineos mientras sus antiguos dueños eran rechazados a la Península Ibérica.
Las informaciones siguientes son por lo general incompletas por no decir contradictorias. Pues, si bien algunos textos de la Edad Media mencionan "los perros leones" parece aventurado afirmar que se trata de los antepasados de los actuales caniche en la medida en que el arreglo "a lo león" era una practica muy antigua cuyo objetivo era que los perros sutilizados en al caza en zonas pantanosas pudieran nadar sin que se les quedaran enganchadas las patas traseras con los pelos.
Los barbets-caniches eran, pues, tanto perros guardianes de cabras y ovejas como cazadores de pájaros salvajes. En el primer caso, tenían un aspecto más bien hirsuto, bastante mal definido; en el segundo, a veces se les hacía un arreglo "a lo león", aunque no fuera ésta una práctica obligatoria. Y el tiempo pasó sin que se los dedicara a ninguna otra tarea. Los barbets-caniches eran perros de utilidad y no se veía ninguna razón para cambiarlos: por qué transformarlos, entonces, en perros de compañía de elegante melena?
Fue a partir del siglo XVI cuando el barbet y el caniche empezarían a diferenciarse progresiva y definitivamente. Algunos ejemplares siguieron siendo cazadores o guardianes y se siguió sin prestar la menor atención a sus aspecto físico. Mientras que otros se aparearon con epagneuls para hacer más suave la textura de su pelo y después se les hizo minuciosos arreglos para que algunos aficionados pudieran tener ejemplares originales y de color uniforme, blanco, por ejemplo.
Así fue como nacieron los caniches, que muy pronto abandonaron el campo para convertirse en ídolos en los salones de reyes y principios. Arreglados "a lo león", pero ahora con un objetivo sólo estético, conquistaron todas las cortes europeas. Por ello Alemania e Italia reivindicaron durante mucho tiempo la paternidad de esta raza que, en la actualidad, se considera francesa.
Tras un período de relativo olvido, el caniche apareció de nuevo en Francia. Luis XV y muchas damas de la corte, deseosas de imitar al monarca, tenían caniches en una época en que el bichón y otras razas estaban igualmente de moda, de modo que entre todas ellas se entabló una reñida competencia. Ello llevó a algunos criadores deseosos de diferenciar el caniche de los demás perros a crear ejemplares de tamaño reducido, es decir, caniche enanos a los que Buffón dió el nombre de pequeños barbets (para distinguirlos de los grandes barbets).
Durante el período napoleónico y bajo el segundo Imperio, el caniche siguió de moda. Este perro empezó a democratizarse un poco hacia 1850, cuando los canófilos empezaban a organizarse. Muy apreciado en los salones parisienses, también se introdujo en los hogares más modestos en el preciso momento en que los peluqueros caninos e instalaban en París y ofrecían sus servicios a los propietarios de perros, en especial de caniche. Así, se empezaron a ver por las calles de la capital los arreglos más diversos, entre los que se destacaba el de "león".
El éxito internacional del caniche se confirmaría durante el siglo XX. En Estados Unidos, por ejemplo, este perro figura entre las tres razas más numerosas (existe una gran competencia entre el caniche, el cocker americano, y el labrador). Además, la raza se ha enriquecido con una nueva variedad, el caniche toy (literalmente, "perro juguete") o miniatura que no llega a 28 cm y está destinado esencialmente a los aficionados de perros miniatura. Aunque existía desde hacía muchos años no fue reconocido oficialmente hasta 1984.
Por otra parte, también se han diversificado los colores del caniche. El gris fue reconocido en 1964 y el albaricoque en 1976. Con cuatro variedades de tamaño y dos de pelo -acordonado y rizado- el caniche se ha convertido en la raza que presenta la gama más amplia de la especie canina, al mismo tiempo que conserva una indudable homogeneidad de aspecto. Por último, el arreglo del caniche, que antaño era tan engorroso, se ha adaptado en gran parte a la evolución de los gustos del público. Si bien es cierto que no a todos los caniches se les hace un arreglo minucioso, hasta no hace mucho, a los que se presentaban en las exposiciones había que cortarles el pelo "a lo león" de acuerdo con la tradición. Ahora bien, en la calle podía uno encontrarse caniches con el arreglo llamado "moderno" que respeta el aire natural del perro, un corte que a pesar de las apariencias, no resulta más fácil que el tradicional. Y así, han terminado por aceptar que los caniches que llevan dicho arreglo se presenten en los concursos caninos.

Cuando se trata de un animal como el caniche hay que olvidarse de los prejuicios. A veces, se dice que es nervioso y ladra demasiado; algunos aseguran que el gris y el albaricoque son más nerviosos y que el marrón o el negro, sobre todo los de tamaño mediano, son más tranquilos. Ninguna de esas observaciones tiene la menor base científica. Y no es que el caniche carezca de defectos, pero es más serio achacarlas a la ascendencia del perro, con independencia de cuál sea su tamaño o su capa, que al propio animal. Por otra parte, la educación que se da a un perro influye en el comportamiento de éste, y ello es así siempre en materia canófila.
Todos los caniches tienen una característica común: una insospechada fuerza, proporcional a su tamaño claro está, que hace aconsejable no dejar suelto al gran caniche sino tampoco a un toy. Hasta esta pequeña bola de pelo puede hacerse incomoda si toma la costumbre de saltar de modo intempestivo del regazo de uno a las rodillas de otro para dar prueba de su vitalidad.
Por otra parte, los adiestradores observan a menudo que a los ejemplares de esta raza les suele gustar mordisquear, cuando no morder suavemente, por puro placer, una manía que si bien puede provocar una sonrisa las primeras veces pronto se convertirá en un verdadero incordio. Es necesario, por tanto, que al joven caniche se le prohíba comportarse así.
La fidelidad es sin duda la cualidad que más mencionan los propietarios de estos perros. En efecto, este animal vive estrechamente ligado a su dueño e incluso tiende a acapararlo en demasía. De ahí que le guste tanto seguirlo a todas partes, sentarse al mismo tiempo que él, observarlo atentamente y hasta consolarlo si se presenta el caso.
Esta fidelidad ejemplar del caniche va a acompañada de una alegría a toda prueba... o casi. Es tan observador que enseguida se entera de cómo se desenvuelve la jornada de su dueño y entonces le gusta adaptarse a su empleo del tiempo. Es el perro que está detrás de la puerta cuando uno vuelve a casa por la noche y que , minutos antes de que suene el despertador, está impaciente esperando que lo acaricien. Es entonces cuando más le gusta jugar al caniche, sobre todo al toy y al enano, que pueden meterse por cualquier sitio. Con ellos puede uno encontrarse con carreras a toda velocidad por las habitaciones del piso o por la escalera, o con un barullo infernal alrededor de la mesa. Algunas personas ha pensado incluso en sacar partido de esa inclinación convirtiendo al caniche en un animal de circo. En efecto, este perro es capaz de aprender muchas cosas y muy rápidamente, pero hay que tener cuidado con los abusos. En realidad, se trata de un animal que no hay que humanizar , como hacen algunos propietarios que los disfrazan de un modo estrafalario con el pretexto de "divertir a los niños". El que el caniche se preste a tales juegos no quiere decir "al contrario de lo que se afirma a veces" que en tales casos sea consciente de parecer una niña o un niño.
Cualquiera sea su tamaño, el caniche es un acompañante ideal para los niños. Les sigue por todas partes y, si no se le ha educado correctamente, será capaz de las mayores travesuras. Es una animal que los niños deben poder dominar. Por otra parte, como el caniche no ha olvidado que sus antepasados tenían una fuerte inclinación a la guarda, no será raro verlo ladrar de disgusto cuando a un niño le regañen sus padres por haber hecho una travesura. Por las mismas razones, el caniche nunca dejará de señalar la llegada de un desconocido, y lo mismo hará cuando el que llegue sea un amigo. También ladrará cada vez que oiga un ruido insólito. Pero, en la medida en que ese comportamiento un tanto ruidoso se produzca cuando al perro se lo deja solo, existe un remedio bastante sencillo que se puede aplicar cuando se lo separa de sus dueños. Ese remedio consiste en dejar encendida la radio en la vivienda. Tranquilizado por la música y las voces, el caniche soportará mejor la ausencia de sus dueños y prestará menos atención a los coches o a las personas que pasen cerca de donde está.
La variedad enana parece más predispuesta a la ansiedad que las demás. Un veterinario observó que los caniche enanos sufrían frecuentemente desequilibrios de tiroides que podrían explicar las crisis de ansiedad. Conviene que estos perros vivan con personas tranquilas, pues de lo contrario pueden estar siempre tensos e híper nerviosos y terminando por hacerse insoportables.
El que los caniche enanos y los toys tengan tanta aceptación se debe a que se adaptan muy bien a la vida urbana. En todo caso, éstos son muy vivarachos y a la primera ocasión que se les presente se echarán a correr por la playa o por cualquier sendero perdido en el bosque.
Los caniche gigantes tienen un temperamento bastante dócil. Ello no quiere decir que haya que dejarlos encerrados en el dpto. todo el día. Necesitan espacio, por lo que sería conveniente que quien quiera adquirir uno, tenga jardín.
Los caniche suelen mostrar cierta inclinación a la glotonería. Conviene, pues, estar atento sobre todo con los ejemplares de tamaño pequeño. Algunos propietarios que tienen muy en cuenta la limpieza y buen estado de su acompañante, toman diversas precauciones. Así, en el momento de la comida, meten la cabeza del perro dentro de un calcetín al que se ha cortado el pie para que las orejas no caigan en su recipiente. Y para que el caniche conserve un buen porte de la cabeza, instalan el platillo en un banco más o menos alto según el tamaño del perro. Claro está que los perros así tratados suelen ser ejemplares de exposición.
Si no se le infantiliza ni se le alimenta demasiado ni se le tiene demasiado encerrado, el caniche es uno de los perros de compañía más simpáticos que existen. Las personas que de verdad quieran vivir con un perro así, deberían pensar primero en su equilibrio, antes que en el arreglo. Un caniche necesita que se le arregle, evidentemente, pero lo que más necesita es que se lo considere como un verdadero perro

Historia


En realidad, para conocer los orígenes del caniche, tenemos que remontarnos a la alta Edad Media, y más concretamente, al año 700 cuando los ejércitos musulmanes partieron de La Meca a islamizar el norte de Africa. Allí sometieron a los pueblos nómadas moros y bereberes que utilizaban perros robustos para guiar sus rebaños y vigilar sus campamentos. Y, con ellos y sus perros, el ejército islámico continuó su avance por España y Portugal. En estas regiones de la Europa mediterránea los perros de los moros se aparearon lógicamente con las razas locales, principalmente con el cao de agua portugués, conocido por sus notables cualidades de cazador en el mar y en la marismas. De esta manera cuando los moros invadieron Francia en el año 720 tenían perros de aspecto muy parecido al descrito por Buffon mil años después.
Algunos especialistas llegan a sostener que el brevet-caniche es de origen moro. En todo caso, lo más probable es que muchos de los ejemplares que acompañaron a los ejércitos árabes se cruzaran con perros del mismo tipo pero que evolucionarían en el sudoeste de Francia y que muchos de ellos, tras la derrota infligida a los conquistadores árabes por Carlos Martel en Poitiers en el año 732, se quedarían al norte de los Pirineos mientras sus antiguos dueños eran rechazados a la Península Ibérica.

Las informaciones siguientes son por lo general incompletas por no decir contradictorias. Pues, si bien algunos textos de la Edad Media mencionan "los perros leones" parece aventurado afirmar que se trata de los antepasados de los actuales caniche en la medida en que el arreglo "a lo león" era una practica muy antigua cuyo objetivo era que los perros sutilizados en al caza en zonas pantanosas pudieran nadar sin que se les quedaran enganchadas las patas traseras con los pelos.

Los barbets-caniches eran, pues, tanto perros guardianes de cabras y ovejas como cazadores de pájaros salvajes. En el primer caso, tenían un aspecto más bien hirsuto, bastante mal definido; en el segundo, a veces se les hacía un arreglo "a lo león", aunque no fuera ésta una práctica obligatoria. Y el tiempo pasó sin que se los dedicara a ninguna otra tarea. Los barbets-caniches eran perros de utilidad y no se veía ninguna razón para cambiarlos: por qué transformarlos, entonces, en perros de compañía de elegante melena?

Fue a partir del siglo XVI cuando el barbet y el caniche empezarían a diferenciarse progresiva y definitivamente. Algunos ejemplares siguieron siendo cazadores o guardianes y se siguió sin prestar la menor atención a sus aspecto físico. Mientras que otros se aparearon con epagneuls para hacer más suave la textura de su pelo y después se les hizo minuciosos arreglos para que algunos aficionados pudieran tener ejemplares originales y de color uniforme, blanco, por ejemplo.

Así fue como nacieron los caniches, que muy pronto abandonaron el campo para convertirse en ídolos en los salones de reyes y principios. Arreglados "a lo león", pero ahora con un objetivo sólo estético, conquistaron todas las cortes europeas. Por ello Alemania e Italia reivindicaron durante mucho tiempo la paternidad de esta raza que, en la actualidad, se considera francesa.

Tras un período de relativo olvido, el caniche apareció de nuevo en Francia. Luis XV y muchas damas de la corte, deseosas de imitar al monarca, tenían caniches en una época en que el bichón y otras razas estaban igualmente de moda, de modo que entre todas ellas se entabló una reñida competencia. Ello llevó a algunos criadores deseosos de diferenciar el caniche de los demás perros a crear ejemplares de tamaño reducido, es decir, caniche enanos a los que Buffón dió el nombre de pequeños barbets (para distinguirlos de los grandes barbets).

Durante el período napoleónico y bajo el segundo Imperio, el caniche siguió de moda. Este perro empezó a democratizarse un poco hacia 1850, cuando los canófilos empezaban a organizarse. Muy apreciado en los salones parisienses, también se introdujo en los hogares más modestos en el preciso momento en que los peluqueros caninos e instalaban en París y ofrecían sus servicios a los propietarios de perros, en especial de caniche. Así, se empezaron a ver por las calles de la capital los arreglos más diversos, entre los que se destacaba el de "león".

El éxito internacional del caniche se confirmaría durante el siglo XX. En Estados Unidos, por ejemplo, este perro figura entre las tres razas más numerosas (existe una gran competencia entre el caniche, el cocker americano, y el labrador). Además, la raza se ha enriquecido con una nueva variedad, el caniche toy (literalmente, "perro juguete") o miniatura que no llega a 28 cm y está destinado esencialmente a los aficionados de perros miniatura. Aunque existía desde hacía muchos años no fue reconocido oficialmente hasta 1984.

Por otra parte, también se han diversificado los colores del caniche. El gris fue reconocido en 1964 y el albaricoque en 1976. Con cuatro variedades de tamaño y dos de pelo -acordonado y rizado- el caniche se ha convertido en la raza que presenta la gama más amplia de la especie canina, al mismo tiempo que conserva una indudable homogeneidad de aspecto. Por último, el arreglo del caniche, que antaño era tan engorroso, se ha adaptado en gran parte a la evolución de los gustos del público. Si bien es cierto que no a todos los caniches se les hace un arreglo minucioso, hasta no hace mucho, a los que se presentaban en las exposiciones había que cortarles el pelo "a lo león" de acuerdo con la tradición. Ahora bien, en la calle podía uno encontrarse caniches con el arreglo llamado "moderno" que respeta el aire natural del perro, un corte que a pesar de las apariencias, no resulta más fácil que el tradicional. Y así, han terminado por aceptar que los caniches que llevan dicho arreglo se presenten en los concursos caninos.

Cuando se trata de un animal como el caniche hay que olvidarse de los prejuicios. A veces, se dice que es nervioso y ladra demasiado; algunos aseguran que el gris y el albaricoque son más nerviosos y que el marrón o el negro, sobre todo los de tamaño mediano, son más tranquilos. Ninguna de esas observaciones tiene la menor base científica. Y no es que el caniche carezca de defectos, pero es más serio achacarlas a la ascendencia del perro, con independencia de cuál sea su tamaño o su capa, que al propio animal. Por otra parte, la educación que se da a un perro influye en el comportamiento de éste, y ello es así siempre en materia canófila.
Todos los caniches tienen una característica común: una insospechada fuerza, proporcional a su tamaño claro está, que hace aconsejable no dejar suelto al gran caniche sino tampoco a un toy. Hasta esta pequeña bola de pelo puede hacerse incomoda si toma la costumbre de saltar de modo intempestivo del regazo de uno a las rodillas de otro para dar prueba de su vitalidad.
Por otra parte, los adiestradores observan a menudo que a los ejemplares de esta raza les suele gustar mordisquear, cuando no morder suavemente, por puro placer, una manía que si bien puede provocar una sonrisa las primeras veces pronto se convertirá en un verdadero incordio. Es necesario, por tanto, que al joven caniche se le prohíba comportarse así.
La fidelidad es sin duda la cualidad que más mencionan los propietarios de estos perros. En efecto, este animal vive estrechamente ligado a su dueño e incluso tiende a acapararlo en demasía. De ahí que le guste tanto seguirlo a todas partes, sentarse al mismo tiempo que él, observarlo atentamente y hasta consolarlo si se presenta el caso.
Esta fidelidad ejemplar del caniche va a acompañada de una alegría a toda prueba... o casi. Es tan observador que enseguida se entera de cómo se desenvuelve la jornada de su dueño y entonces le gusta adaptarse a su empleo del tiempo. Es el perro que está detrás de la puerta cuando uno vuelve a casa por la noche y que , minutos antes de que suene el despertador, está impaciente esperando que lo acaricien. Es entonces cuando más le gusta jugar al caniche, sobre todo al toy y al enano, que pueden meterse por cualquier sitio. Con ellos puede uno encontrarse con carreras a toda velocidad por las habitaciones del piso o por la escalera, o con un barullo infernal alrededor de la mesa. Algunas personas ha pensado incluso en sacar partido de esa inclinación convirtiendo al caniche en un animal de circo. En efecto, este perro es capaz de aprender muchas cosas y muy rápidamente, pero hay que tener cuidado con los abusos. En realidad, se trata de un animal que no hay que humanizar , como hacen algunos propietarios que los disfrazan de un modo estrafalario con el pretexto de "divertir a los niños". El que el caniche se preste a tales juegos no quiere decir "al contrario de lo que se afirma a veces" que en tales casos sea consciente de parecer una niña o un niño.
Cualquiera sea su tamaño, el caniche es un acompañante ideal para los niños. Les sigue por todas partes y, si no se le ha educado correctamente, será capaz de las mayores travesuras. Es una animal que los niños deben poder dominar. Por otra parte, como el caniche no ha olvidado que sus antepasados tenían una fuerte inclinación a la guarda, no será raro verlo ladrar de disgusto cuando a un niño le regañen sus padres por haber hecho una travesura. Por las mismas razones, el caniche nunca dejará de señalar la llegada de un desconocido, y lo mismo hará cuando el que llegue sea un amigo. También ladrará cada vez que oiga un ruido insólito. Pero, en la medida en que ese comportamiento un tanto ruidoso se produzca cuando al perro se lo deja solo, existe un remedio bastante sencillo que se puede aplicar cuando se lo separa de sus dueños. Ese remedio consiste en dejar encendida la radio en la vivienda. Tranquilizado por la música y las voces, el caniche soportará mejor la ausencia de sus dueños y prestará menos atención a los coches o a las personas que pasen cerca de donde está.
La variedad enana parece más predispuesta a la ansiedad que las demás. Un veterinario observó que los caniche enanos sufrían frecuentemente desequilibrios de tiroides que podrían explicar las crisis de ansiedad. Conviene que estos perros vivan con personas tranquilas, pues de lo contrario pueden estar siempre tensos e híper nerviosos y terminando por hacerse insoportables.
El que los caniche enanos y los toys tengan tanta aceptación se debe a que se adaptan muy bien a la vida urbana. En todo caso, éstos son muy vivarachos y a la primera ocasión que se les presente se echarán a correr por la playa o por cualquier sendero perdido en el bosque.
Los caniche gigantes tienen un temperamento bastante dócil. Ello no quiere decir que haya que dejarlos encerrados en el dpto. todo el día. Necesitan espacio, por lo que sería conveniente que quien quiera adquirir uno, tenga jardín.
Los caniche suelen mostrar cierta inclinación a la glotonería. Conviene, pues, estar atento sobre todo con los ejemplares de tamaño pequeño. Algunos propietarios que tienen muy en cuenta la limpieza y buen estado de su acompañante, toman diversas precauciones. Así, en el momento de la comida, meten la cabeza del perro dentro de un calcetín al que se ha cortado el pie para que las orejas no caigan en su recipiente. Y para que el caniche conserve un buen porte de la cabeza, instalan el platillo en un banco más o menos alto según el tamaño del perro. Claro está que los perros así tratados suelen ser ejemplares de exposición.
Si no se le infantiliza ni se le alimenta demasiado ni se le tiene demasiado encerrado, el caniche es uno de los perros de compañía más simpáticos que existen. Las personas que de verdad quieran vivir con un perro así, deberían pensar primero en su equilibrio, antes que en el arreglo. Un caniche necesita que se le arregle, evidentemente, pero lo que más necesita es que se lo considere como un verdadero perro

Cuidados

Cuando se trata de un animal como el caniche hay que olvidarse de los prejuicios. A veces, se dice que es nervioso y ladra demasiado; algunos aseguran que el gris y el albaricoque son más nerviosos y que el marrón o el negro, sobre todo los de tamaño mediano, son más tranquilos. Ninguna de esas observaciones tiene la menor base científica. Y no es que el caniche carezca de defectos, pero es más serio achacarlas a la ascendencia del perro, con independencia de cuál sea su tamaño o su capa, que al propio animal. Por otra parte, la educación que se da a un perro influye en el comportamiento de éste, y ello es así siempre en materia canófila.

Todos los caniches tienen una característica común: una insospechada fuerza, proporcional a su tamaño claro está, que hace aconsejable no dejar suelto al gran caniche sino tampoco a un toy. Hasta esta pequeña bola de pelo puede hacerse incomoda si toma la costumbre de saltar de modo intempestivo del regazo de uno a las rodillas de otro para dar prueba de su vitalidad.

Por otra parte, los adiestradores observan a menudo que a los ejemplares de esta raza les suele gustar mordisquear, cuando no morder suavemente, por puro placer, una manía que si bien puede provocar una sonrisa las primeras veces pronto se convertirá en un verdadero incordio. Es necesario, por tanto, que al joven caniche se le prohíba comportarse así.

La fidelidad es sin duda la cualidad que más mencionan los propietarios de estos perros. En efecto, este animal vive estrechamente ligado a su dueño e incluso tiende a acapararlo en demasía. De ahí que le guste tanto seguirlo a todas partes, sentarse al mismo tiempo que él, observarlo atentamente y hasta consolarlo si se presenta el caso.

Esta fidelidad ejemplar del caniche va a acompañada de una alegría a toda prueba... o casi. Es tan observador que enseguida se entera de cómo se desenvuelve la jornada de su dueño y entonces le gusta adaptarse a su empleo del tiempo. Es el perro que está detrás de la puerta cuando uno vuelve a casa por la noche y que , minutos antes de que suene el despertador, está impaciente esperando que lo acaricien. Es entonces cuando más le gusta jugar al caniche, sobre todo al toy y al enano, que pueden meterse por cualquier sitio. Con ellos puede uno encontrarse con carreras a toda velocidad por las habitaciones del piso o por la escalera, o con un barullo infernal alrededor de la mesa. Algunas personas ha pensado incluso en sacar partido de esa inclinación convirtiendo al caniche en un animal de circo. En efecto, este perro es capaz de aprender muchas cosas y muy rápidamente, pero hay que tener cuidado con los abusos. En realidad, se trata de un animal que no hay que humanizar , como hacen algunos propietarios que los disfrazan de un modo estrafalario con el pretexto de "divertir a los niños". El que el caniche se preste a tales juegos no quiere decir "al contrario de lo que se afirma a veces" que en tales casos sea consciente de parecer una niña o un niño.

Cualquiera sea su tamaño, el caniche es un acompañante ideal para los niños. Les sigue por todas partes y, si no se le ha educado correctamente, será capaz de las mayores travesuras. Es una animal que los niños deben poder dominar. Por otra parte, como el caniche no ha olvidado que sus antepasados tenían una fuerte inclinación a la guarda, no será raro verlo ladrar de disgusto cuando a un niño le regañen sus padres por haber hecho una travesura. Por las mismas razones, el caniche nunca dejará de señalar la llegada de un desconocido, y lo mismo hará cuando el que llegue sea un amigo. También ladrará cada vez que oiga un ruido insólito. Pero, en la medida en que ese comportamiento un tanto ruidoso se produzca cuando al perro se lo deja solo, existe un remedio bastante sencillo que se puede aplicar cuando se lo separa de sus dueños. Ese remedio consiste en dejar encendida la radio en la vivienda. Tranquilizado por la música y las voces, el caniche soportará mejor la ausencia de sus dueños y prestará menos atención a los coches o a las personas que pasen cerca de donde está.

La variedad enana parece más predispuesta a la ansiedad que las demás. Un veterinario observó que los caniche enanos sufrían frecuentemente desequilibrios de tiroides que podrían explicar las crisis de ansiedad. Conviene que estos perros vivan con personas tranquilas, pues de lo contrario pueden estar siempre tensos e híper nerviosos y terminando por hacerse insoportables.

El que los caniche enanos y los toys tengan tanta aceptación se debe a que se adaptan muy bien a la vida urbana. En todo caso, éstos son muy vivarachos y a la primera ocasión que se les presente se echarán a correr por la playa o por cualquier sendero perdido en el bosque.

Los caniche gigantes tienen un temperamento bastante dócil. Ello no quiere decir que haya que dejarlos encerrados en el dpto. todo el día. Necesitan espacio, por lo que sería conveniente que quien quiera adquirir uno, tenga jardín.

Los caniche suelen mostrar cierta inclinación a la glotonería. Conviene, pues, estar atento sobre todo con los ejemplares de tamaño pequeño. Algunos propietarios que tienen muy en cuenta la limpieza y buen estado de su acompañante, toman diversas precauciones. Así, en el momento de la comida, meten la cabeza del perro dentro de un calcetín al que se ha cortado el pie para que las orejas no caigan en su recipiente. Y para que el caniche conserve un buen porte de la cabeza, instalan el platillo en un banco más o menos alto según el tamaño del perro. Claro está que los perros así tratados suelen ser ejemplares de exposición.

Si no se le infantiliza ni se le alimenta demasiado ni se le tiene demasiado encerrado, el caniche es uno de los perros de compañía más simpáticos que existen. Las personas que de verdad quieran vivir con un perro así, deberían pensar primero en su equilibrio, antes que en el arreglo. Un caniche necesita que se le arregle, evidentemente, pero lo que más necesita es que se lo considere como un verdadero perro

Fuente:

www.territoriomascota.com

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Re: El caniche: standard, historia y cuidados

Mensaje  Sandra el Lun Feb 21, 2011 1:43 am

Buenísimo el informe Maite, yo tenía una perra cocker a la que le ponía el calcetín para que no metiera sus orejotas en la comida.
es cierto lo que dice respecto que mucha gente cree que es un perrito ladrador y un tanto histérico, con razón mucha gente me ha preguntado qué tal se porta?

Viste lo que dice de levantar el plato de comida? es ideal la mesita que ideó Guille, el papá de Bambi y Abby.
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